lunes, 24 de diciembre de 2007

Carlitos ...

Hoy estuve en el funeral de un colega y ex compañero de Universidad, de sólo 27 años.

Para los cientos de personas que estuvimos con él (física o espiritualmente) fue una extraña mezcla de incredulidad, pena, rabia y alegría.

Incredulidad porque la noticia nos llegó de un momento a otro, porque hasta el sábado en la madrugada él estaba como siempre, disfrutando la vida, rodeado de sus amigos y entregando alegría.

Pena porque no contaremos más con su presencia terrenal (porque en espirítu y recuerdos vivirá siempre en cada uno de los que tuvimos la fortuna de haberlo conocido).

Rabia porque no es justo que Dios se lleve a una persona como él, de una manera tan inesperada, y dejando a muchos familiares, amigos, colegas y compañeros de trabajo sumidos en un dolor profundo.

Pero a la vez alegría de comprobar que pasó por la vida de tantas personas, que lo quisimos y lo queremos mucho, porque siempre fue humilde, generoso, sencillo, alegre y preocupado por las personas, tanto de sus amigos como aquellos que lo conocieron en su trabajo o estudios.

Carlitos: Simplemente gracias por darnos la oportunidad de conocerte, de compartir contigo, de disfrutar de tus bromas, de tu eterna capacidad de hacer reír y reflexionar, de tu capacidad de unir a las personas, de tu búsqueda y lucha incansable por mejorar la vida de quienes te rodean.

Como olvidar tantas anécdotas, paseos y carretes compartidos. Cómo olvidar esos años en que fuiste delegado de deportes de la Escuela y entregaste lo mejor de ti, en cada uno de los partidos de fútbol, básquetbol, etc. Al punto de entrar a la cancha si era necesario, o de hacer el grito de la Escuela, porque nadie más se atrevía ...

Como olvidar que siempre estuviste dispuesto a dar un consejo, compartir una experiencia, o facilitar lo que fuera necesario, ante nuestro temor por las primeras prácticas, la tesis y varios trabajos de algunos ramos. Siempre explicando con tu paciencia y esa confianza que hacías sentir. Incluso quienes no éramos tus amigos, sólo conocidos o cercanos, sabíamos que podíamos contar con tu ayuda, para lo que fuera.

Para todos fuiste Carlitos, para tu familia "Pollito" ... para mí eras "Plumoncito", sólo tú sabes y sabrás por qué lo digo ...

Te extrañaré demasiado!!! Y aunque nunca te lo dije, siempre te tuve mucho cariño, por ser una persona transparente y generosa, y por tu infinita capacidad de entregar amor y alegría a quienes te rodean.

Quiero pedirte un favor ... ya que estás allá arriba, haciéndole bromas a Dios y saltando en el tablón del Cielo, alentando a Wanderers, ¿podrías darle un abrazo de mi parte a todos los que ya se fueron? A mi papá, a mi madrina, a mi abuelita y a mi tío Lucho ... sé que lo harás.

Para ti, una canción de Calamaro, llamada "Los chicos", que me hace mucho sentido cada vez que la escucho pensando en ti ...

"Si te toca ir arriba antes que yo,
porque existe la vida eterna,
lleva de parte mía un cucumelo,
por si no llovía en el cielo,

y de parte de los 22,
se lo das al chico cuartetero,
y dale un abrazo muy largo,
a mis amigos que se fueron primero

También lleva algunas canciones de nosotros,
Que van a causar gran posteridad
Supongo que habrá una ciudad entera
y me sirve de consuelo si me esperas allá.

Muchos amigos se fueron antes que yo,
y me dejaron solo,
por eso si en invierno hace frío,
también bajo al infierno un poco,
al infierno un poco.

supongo que nadie se va del todo,
espero que exista algún lugar,
donde los chicos escuchen mis canciones,
aunque no los escuche opinar.

Toma una lista de mis amigos ,
quiero convencerlos que vuelvan conmigo,
si no, van a esperar mucho, y hace mucho
que los quiero ver.

Por eso si en invierno hace frío,
también bajo al infierno un poco.

Toma una lista de mis amigos ,
quiero convencerlos que vuelvan conmigo,
si no, voy a esperar mucho, y hace mucho
que los quiero ver"

jueves, 13 de diciembre de 2007

La memoria ...

El primer fin de semana de este mes anduve de carrete cumpleañero en Horcón ... pa variar!!! Definitivamente, me encantaría pasar muchos más días allá. Aunque fuera una semana completa de vacaciones. Es tan rico desconectarse de todo, ver pura playa, campo, perros iguales y gente súper relajada. Además de comer empanadas de camarón queso cada vez que tienes ganas, ir al único supermercado que existe y estar rodeada de gente que quieres mucho o que son significativas para la persona que amas.

Cada vez que voy me quedan menos deseos de que llegue el domingo en la tarde, porque eso significa despertar del sueño exquisito, dejar de estar rodeada de personas que ya no pueden ser más buena onda, con copete rico, comida rica, música, bailes, disfraces, conversaciones incoherentes, creatividad, risas por montón, aire puro y sensación de relajo. Ojalá el tiempo se detuviera o se prolongara lo máximo posible

Siempre me pasa que quiero capturar cada segundo, y retenerlo en mi memoria hasta la próxima vez que vuelva a Horcón. Pero esta vez no pude ... Nunca me había pasado, no sé si atribuirlo al hecho de probar una cerveza nueva (Antillanca, de litro y medio en envase plástico, creo que la venden sólo en el Jumbo) que quizás tenía "extraños efectos secundarios", al cansancio acumulado de la pega y otras cosas, o que sencillamente tomé toda la tarde, o me arrebaté con el aire marino; pero la cosa es que tengo una laguna mental casi del tamaño del Oceáno Pacífico. No me acuerdo del momento en que cantamos el "Cumpleaños Feliz", ni cuando le entregamos el regalo al festejado, ni de otras cosas que quedarán como archivos clasificados entre los que estuvimos presentes.

Ni siquiera me acuerdo de haberme sentido mal (de hecho en todas las fotos aparezco re feliz, jugosa, candelosa y gozadora), como sí me ha pasado antes, como pa decir que tomé mucho. Me asusté tanto cuando me di cuenta, que me sentía como el tipo de "Memento", o más bien como "Mamerto" (trailer del Club de la Comedia).

Por lo menos al día siguiente me enteré que le pasó a la mayoría de los que estábamos ahí ... "mal de muchos consuelo de tontos", pero bueno ... peor es quedarme con la preocupación eterna, de alguna manera tenía que racionalizar la experiencia. Primera y única vez que me pasa. Por lo menos, los ataques amnésicos nos dieron a distintas horas o momentos, y quedó suficiente material audiovisual como para reconstruir la historia.

No es por excusarme, pero en realidad, gracias a tanto adelanto tecnológico, cada vez ejercitamos menos la memoria.

1. Antes, con cueva tenías agenda de papel, donde pegabas puros recuerdos que en esa época fueron importantes pa ti, o los afirmabas con clips de colores, y la agenda te quedaba ultragorda. Ahí también anotabas los cumpleaños de tus amigos y gente significativa. Ahora te llegan avisos de los cumpleaños al correo electrónico, hasta con sugerencias de postales que puedes mandar. O mejor aún, ocupas compulsivamente la agenda del celular. Es decir, ahora no sólo anotas y miras, sino que además te recuerdan exactamente en el día y hora que lo necesitas.

En realidad yo anoto puras tonteras, además de los cumpleaños, como que tengo que comprar el pan, recoger la ropa, ver mis series favoritas o llamar a alguien. Mi pololo anota las canciones que quiere que le baje del Ares o las cosas que me quiere contar cuando nos vemos el fin de semana.

2. Antes, o te sabías los números de teléfono de memoria o los anotabas por ahí, en alguna libreta, de esas chicas con imán que te cabían en la billetera, o en la famosa agenda, aunque fuera esa toda ordinaria que te daban en el colegio. Eso implicaba que te los terminabas aprendiendo igual, de tanto marcarlos. Pero resulta que ahora los teléfonos celulares y también los fijos tienen agenda, buscas el nombre y apretas el botón de marcar y listo ... por eso con suerte me sé el número de mi casa, sólo porque lo tengo hace más de 10 años.

3. Antes, si te gustaba una canción y te querías aprender la letra, la escuchabas hartas veces (en caset) y escribías la letra tú mismo ... de tanto oírla ya te la sabías antes de terminar la transcripción. Ahora te metes a cualquier buscador y listo ... o ni te la aprendes y la cantas en karaoke ... está todo ahí.

4. Los computadores tienen gran culpa de que no usemos nuestra capacidad biológica o cerebral de almacenamiento. Sinceramente, no me sé ninguna página web de memoria, las agrego todas a "marcadores", que en Mozilla Firefox es lo mismo que "favoritos" del Internet Explorer. Lo que significa que si estoy en otro computador, además de meterme a google o a mi correo ya no sé que más hacer, excepto si el nombre de la página es muy obvio o corto, como "terra.cl" o algo así.

5. Otra tontera que uso mucho, y sólo porque el computador es ocupado exclusivamente por mí, es esa opción de recordar las contraseñas. Resultado: tampoco me acuerdo de las contraseñas. Ni siquiera me he podido aprender la clave de mi AFP, y eso que tiene sólo 4 cifras. ¿Qué voy a hacer el día que se me desconfigure el computador o muera para siempre, sin avisarme?

6. Antes, si lo pasabas bien o conocías lugares nuevos y querías conservar para siempre "el momento Kodak", con suerte alguien sacaba fotos (con rollo y revelado en papel, por lo que quizás nunca las vieras), o quedaba todo en tu cabecita ávida de nuevas experiencias. Pero ahora pa eso están las cámaras digitales y los celulares con cámara pa sacar fotos y grabar videos, incluso audio, capturando toooodoooo, incluso de cosas que después no quieres recordar, sobre todo si estabas bajo el efecto de alguna sustancia ... Uuuuffffff!!! Lo peor es que es más fácil que te funen y te conozcan en todo el mundo ... ¿O no, Naty?

Al final yo creo que vamos a terminar igual que ese comercial de un servicio de cable, donde a través de una pantalla te informaban quien era la persona que tenías al frente. Onda "guatón barsa, Horcón, verano 2005, le gustaba tal y tal cosa".

Lo único que espero es que no se me olvide la contraseña de mi blog, o donde vivo, o que micro tengo que tomar pa llegar a mi casa ...

En un momento de ataque apocalíptico llegué a pensar que debido a la comodidad que nos ofrecen las tecnologías, para recordarnos todo, terminaremos con Alzheimer prematuro o amnesias permanentes o que sé yo. Por mientras, seguiré sacando fotos, grabando videos, escribiendo o guardando cuanta evidencia exista de todo lo que ocurra en mi vida.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Mi amiga Monse

Hace un tiempo atrás escribí una especie de homenaje a mi amiga Coté, la única que logró que ya no odie los malls y me volviera una mina fashion glamorosa.

Pero ahora hablaré de otra amiga mía. Si la Cote se ganó algo así como "el premio revelación", pa la Monse sería algo así como "el premio a la trayectoria".

El otro día nos juntamos después de meses sin vernos, y entre la chorrillana, la chela negra y la conversación, fue inevitable que por mi cabeza pasaran imágenes de recuerdos, igual que en esos monitos japoneses cuando muestran puros momentos felices e importantes.

Sobran los motivos para este ataque de melancolía, y serían los sgtes:

1. No siempre hemos sigo amiguis-yuntas, pero nos conocemos desde 1º básico y nunca hemos perdido el contacto. Es decir, hemos compartido 18 años juntas, incluyendo el año que también fuimos compañeras de U en Periodismo.

2. También me acordé de esos momentos ñoños, como cuando del colegio nos mandaban a unos concursos de ortografía que organizaban los del Rotary Club en Valparaíso, o cuando nos hacían aprendernos de memoria unas preguntas pa un concurso súper religioso que hacían en el mes del colegio, sobre todos los santos y la virgen y esas cosas. Como que siempre nos tuvieron fe pa que representáramos al colegio en todas partes.

3. Las 2 estuvimos en el taller de teatro del colegio en la Ed. Media y cuando hicieron la 1ª prueba de actuación, ensayamos juntas.

4. En 8º básico, cuando estaba todo el auge del funk, estábamos horas hablando de ese estilo, de los Red Hot, Chancho en Piedra y otros grupos. En ese tiempo no había youtube y casi nadie tenía cable, así que obligadas a ver los videos en Más Música u otros programas de ese estilo que daban el fin de semana. De hecho, el otro día bajé el One Hot Minute en MP3 y era tooo el rato acordarme de ella.

5. También nos dio por escuchar Faith No More y Soundgarden, grupos que todavía idolatramos.

6. Ambas estábamos en el taller de Literatura del colegio, aunque debo reconocer que ella es mucho más talentosa y hasta mandó cuentos a concursos. A mí me alcanzaba pa escribir cosas en el diario mural no más.

7. Todavía se acuerda de mi vestido de la fiesta de graduación y yo me acuerdo de su vestido. De mis demás ex compañeras, con suerte me acuerdo del nombre.

8. El único año que estuvimos juntas en la U hicimos juntas todos los trabajos grupales y hasta carretéabamos juntas en el Roma.

9. Es la única amiga que conoce a todos mis pololos importantes. Incluso al nivel de salir los 3, con mi pololo y ella, cosa que no sé si haría con otra mina.

10. Cuando mi actual pololo recién estaba aprendiendo a manejar (por ahí por el 2000), casi nos morimos, porque el lindo, de puro buena onda, la fue a dejar a la casa en el auto del papá. Entre la curadera y la poca experiencia se le ocurrió adelantar a una micro en una subida y casi chocamos con la micro que venía en sentido contrario. Del puro susto alcanzamos a decirnos que había sido un gusto conocernos. Menos mal que quedamos vivas, y con el auto de mi suegro en buenas condiciones.

11. Yo creo que ha estado en casi todos mis cumpleaños a los que la he invitado, pese a que su hermano está de cumple el mismo día. Aún me acuerdo de esa vez que me dijo en el Leo Bar que le gustaba Bono (el de U2) porque le encontraba "una nariz fálica" ... jajaja, nadie puede!!!

12. Conozco casi todos los deptos. en los que ha vivido. Y eso que se vive cambiando ...

13. Es una mina re interesante, casi una enciclopedia ambulante del cine y la literatura. Podemos hablar de todo, desde lo más profundo hasta lo más liviano o absurdo, como los personajes de la antigua SCA.

14. Debe ser la única amiga que sabe absolutamente todo de mí, en términos familiares, emocionales y psicosociales. Con ella siento que soy absolutamente yo, y eso que me cuesta contar mis problemas. Incluso no es necesario que le cuente todo, porque tiene una capacidad de reflexión y análisis impresionante, casi psicoanalítico.

15. Todavía me acuerdo que éramos las más buenas pa comer del curso. No somos pa ná gordas, pero cuando en el colegio celebraban todos los cumpleaños del semestre un papá regalaba una torta con manjar, y era tan hostigosa que nadie se comía el pedazo entero, excepto nosotras que nos devorábamos todos los restos que dejaban las demás. También me acuerdo de una vez que nos comimos un paquete gigante de papas fritas entre las 2 o cuando hicimos completos acá en la casa, mientras estábamos viendo "Crash, extraños placeres" (la de David Cronenberg) en video y justo llegaron mis papás. Tuvimos que sacar la cinta del video, porque era obvio que pa mis papás (y pa cualquier papá) era porno estar mirando una película sobre un grupo de gente que se calienta con los accidentes de autos, y otras cosas "inapropiadas" para las niñas de la edad que teníamos en ese entonces (como 15).

16. Nos íbamos a tomar unas chelas en la tarde a un local de Chacabuco o al Roma y llegábamos en la noche a mi casa, arriba de la pelota. Y nos poníamos a cantar Angra o Fugees. O canciones de nuestro placer culpable, Ricardo Montaner.

17. Mientras su sueño es estudiar cine, el mío es cantar profesionalmente o más allá de los cumpleaños o carretes. Cuando nos juntamos, soñamos juntas y nos contamos nuestros planes y visiones de la vida, muchas veces coincidentes. Como eso de no tener hijos hasta que nos autorrealicemos profesional y personalmente.

18. Hasta el día de hoy nos juntamos a conversar y a comer comida chatarra, con sus buenos shop.

Debo reconocer que ese día de nuestro reencuentro las horas se me pasaron volando ...

domingo, 18 de noviembre de 2007

Los médicos

Más de algún "estimado contertulio, dignísimo conciliábulo o guapísima contumelia" (como diría Patito Pimienta) se habrá preguntado por qué después de mi productivo bloggero mes de octubre, anduve tantos días desaparecida del ciberespacio.

Lo que pasa es que anduve pituteando para la misma consultora de Stgo. en la que trabajé en Agosto, aunque estaba vez me quedé en la V Región.

Mis entrevistados fueron nada menos que aquellos personajes admirados, envidiados y eternamente necesarios en nuestra vida. No me refiero a los futbolistas ni a los dueños de bares o botillerías. Estoy hablando de los médicos.

Todos hemos tenido contacto con algunos más de una vez, como pacientes, desde que nacemos. De hecho a mí me han operado 2 veces y me tengo que controlar cada cierto tiempo, así que algo los conozco. Aunque mi encuentro semanal más cercano ha sido a través de mi seguimiento incondicional de todas las temporadas de Dr. House y Nip/Tuck. Porque es distinto ir de paciente, a una atención profesional, que a entrevistarlos respecto a su opinión de temas específicos, ya que generalmente ahí terminan "mostrando la hilacha".

Cuando fui a la capacitación para hacer el estudio, la psicóloga que hace los análisis de contenido e informes de las entrevistas, nos advirtió que nos enfrentaríamos a un gremio bastante cohesionado, quisquilloso, arrogante, casi intocable y todas esas cosas. Poco menos que si querían nos iban a negar las respuestas o nos tramitarían demasiado para todo ...

Para variar, me pasó todo lo contrario, los 12 médicos que conocí tuvieron bastante disponibilidad y ganas de colaborar ... aunque había que pagarles a todos ... lo más cierto es eso que no mueven un dedo si no hay plata. Pero en lo demás no me puedo quejar.

Eso sí, me encontré con varios personajes disímiles y pintorescos. Si los tuviera que clasificar, diría que conocí a:

1. El ginecólogo sin filtro: Una mezcla entre Benny (el de "Enchufa, enchufa") y Daniel Vilches. Cada 10 palabras decía un garabato (que obviamente tuve que editar al momento de transcribir). Era tan "especial" que hasta inventaba palabras, como "pencófilo" o "lentófilo". Todo un académico de la lengua ... y más encima patudo, me dejó invitada a su consulta y me trató todo el rato de "flaca". Jura de guata que voy a volver, a verlo a él seguro, "en tu mente", jajaja.

2. El traumatólogo erudito: Hablaba con puras terminologías médicas. Hasta metía frases y palabras en latín, fue una conversación bastante elevada en contraste con la anterior. Casi tuve que meterme a wikipedia pa entender la mitad de lo que decía.

3. El cirujano infantil con vocación: Un viejito bastante amoroso, de esos que los ves y piensas "si yo tuviera un hijo enfermo, se lo traigo altiro, sin dudar". Era tan buena onda que fue a su consulta pa puro responderme la entrevista. Punto aparte era la secretaria, que reclamaba por todo, era como "pitufa gruñona".

4. El cardiólogo seductor: Me pasó que lo vi y pensé "¿qué le vio mi amiga que se metió con él?". Porque lo encontré viejo, pelado, canoso y negro. Pero a medida que íbamos conversando me di cuenta (aunque no es de mi gusto) que su acento extranjero (de no se qué país de Sudamérica) le da un toque especial de seducción. Además como que expele feromonas en cantidades industriales. Si tuviera que relacionarlo con una canción, sería "Love is in the air" ... usará Axe? jajaja.

5. El doctor viejito desconfiado: Al principio no me quería dar la entrevista. Tenía unos rasgos medio paranoides, me decía que no iba a contestar nada porque no sabía que harían con sus respuestas, que no le gustaba usar grabadora, que prefería que yo escribiera todo lo que él decía (era una larga entrevista en profundidad, todavía estaría metida en su consulta escribiendo), que quizás en qué se iba a meter por mi culpa, que no me conocía y no podía confiar en mí, que si yo mandaba la información a mi empresa quizás que harían porque yo no tenía idea de lo que pasaba después que mandaba las transcripciones; y una larga lista de complots contra él y los médicos de Chile.

Poniendo a prueba mis habilidades de persuación, lo terminé convenciendo y me respondió todo!!! Al final reconocío que era jodido y quisquilloso. Lo conquisté diciéndole que para mí "nada es imposible" (pasada a frase de Nike o no sé que marca deportiva) y contándole que había nacido en el Hospital Deformes, que ya no existe (porque ahora está el Congreso ahí), ya que él trabajaba ahí antes.

6. El autorreferente: Ese que te responde la pregunta y de a poco se empieza a desviar del tema, contándote su vida, su experiencia y su filosofía de la existencia humana. Con frases como "es que MIMIMIYOYOYO trabajé tantos años en el Fricke", "porque YO estuve en Estados Unidos", "YO pienso que en Chile las visitas al hospital son una especie de penitencia o actividad social". Y así, puros "YO opino", "YO pienso", "porque a MÍ me pasó ...", etc.

7. El urólogo con papa en la boca: No podía ser más cuico pa hablar. Además era multifuncional, mientras me hablaba revisaba su notebook, mandaba mensajes multimedia, se cortaba las uñas y pensaba en la vacuna contra el cáncer. La verdad es que sólo ocupaba el computador, pero no me extrañaría que pudiera hacer todo lo demás, sin desconcentrarse, "repetir ni equivocarse". Después descubrí, leyendo esas revistas "In Vitro", que son de médicos y abundan en las consultas, que era Presidente de un reputado centro médico de la región. Ahí entendí lo polifuncional y ABC1 que era.

8. El clon de Dr. House mezclado con Bonvallet: Se creía el tipo más interesante del mundo y que por eso lo iba a entrevistar. Se autodenominaba "el gurú" y le mandaba saludos a "toda la plana mayor" de la Isapre que encargó el estudio, con nombres y todo (como si yo los conociera). Con claros rasgos narcicistas, despreciaba la opinión de sus colegas y hacía puras bromas pasadas a humor negro. Pero dentro de todo, se notaba que se preocupaba de los pacientes, al punto de tener miles de cajas de muestras médicas pa regalar y cobrar menos que sus colegas por una consulta particular.

9. El viejito jubilado, pero aún activo: De esos que son médicos hasta que se mueren. Jubiló en Canadá, pero sigue ejerciendo en Chile, desde hace poco. Con tanta vocación, que le hice una pregunta médica y hasta me examinó. Gracias a él descubrí que tengo "fragilidad de los vasos capilares", y por fin supe la causa de mis extraños moretones (llamados "equimosis" en jerga médica) que aparecían sin motivo ni explicación aparente. Porque mi pololo no es un potencial femicida. Es celoso, pero jamás me pegaría ni me gritaría "Andai puro maraqueando!!!"

10. El neurocirujano interesante: No sé si es porque era el más joven, tenía una cabellera larga y salvaje (como Antonio Banderas en "Desperado"), era el más buena onda o con voz más agradable (pese a que él consideraba que tenía "voz de tarro"). Cuando lo vi, me pregunté, por primera y única vez, como será andar, salir, comerse o pololear con un médico.

Porque se supone que son más inteligentes que el "shileno medio", ganan harta plata, generalmente leen mucho, conocen el mundo (gracias a sus becas, Seminarios, Congresos y todo lo demás), salvan vidas y gozan de un estatus bastante elevado, te pueden atender gratis o te recomiendan un colega y puedes conocer más médicos gracias a ellos, etc. Además neurocirugía me parece una especialidad interesante y compleja, ya el nombre es como importante y rimbombante. Sólo con que me sanara de mis jaquecas esporádicas, sería feliz.





lunes, 29 de octubre de 2007

Trilogía, tripleta o "tres al hilo"

Antes de extenderme en esta publicación, me gustaría darles un consejo: Si va a estar de aniversario de pololeo y piensa celebrarlo, mejor no lo haga, menos se le ocurra planificarlo con meses de anticipación. Es por su salud ... lo pasará bien, lo más probable es que comerá, tomará y bailará bastante, pero le advierto: esas celebraciones tienen un efecto secundario bastante desagradable, llamado "gastritis aguda". Acabo de experimentarlo este fin de semana, terminamos re enfermos con mi pololo, y fue inevitable acordarme de mi amiga Coté (mi dupla en "cabras chicas gritonas", versión V Región) y de su pololo, que terminó con gastroenteritis aguda e internado en la clínica después que celebraron su aniversario de pololeo.

Estadísticamente no es muy representativo basarse en dos casos para elaborar una hipótesis. Pero ¿será una maldición de los aniversarios celebrados? ¿Será coincidencia? O como me dijo hoy una señora en un negocio de Playa Ancha (antes que casi me desmayara de la fatiga y la sed, por trabajólica) ... ¿"es un virus"?

Me quedaré para siempre con la interrogante, aunque hay algunas cosas de las que tengo mayor certeza, y es de eso que pienso escribir hoy.

Son 3 aspectos, que si bien se interrelacionan, perfiero relatarlos por separado.

1. Razones por las que me gusta mi trabajo

Hace meses atrás escribí respecto a las ventajas de NO tener pega. Ahora puedo escribir, con propiedad, sobre las ventajas de SÍ tener pega. Podría irme en todo un rollo existencial, de que me siento útil y productiva, autorrealizada y un aporte para la sociedad. Pero en realidad la mayor ventaja es que ganas plata; y cuando no tienes hijo(s), marido ni deudas, ni te piden que aportes en tu casa, todo queda para ti. Y te puedes comprar las cosas más entretenidas que siempre quisiste tener (desde un traje erótico de enfermera hasta una blusa XS ultra fashion glamorosa) o gastarla en lo que se te ocurra, sin ninguna culpa (como una entrada pa ver El Club de la Comedia en Viña), pues todo lo que gastes (y ahorres también), te lo ganaste con tu propio esfuerzo.

Pocas veces he escuchado a una persona decir que le gusta su trabajo (excepto los actores y músicos en las entrevistas), pero yo puedo decir con sinceridad que me gusta lo que hago, más que nada por las condiciones de trabajo:

a) Puedo ser bastante honesta con mi jefe y el coordinador del proyecto, al punto de decirles que no voy a hacer "X" cosa porque estoy chata o siento que he aportado bastante, o simplemente no tengo ganas de dedicarles toda la semana. También han tomado en cuenta mis opiniones, sugerencias o críticas, aunque me haya integrado recién hace 2 meses.

b) Trabajo sólo 2 días en terreno y una vez a la semana hay reunión, a la que no es obligación asistir. En esos 2 días de terreno, dependiendo de la etapa del proyecto en que estemos, puedes trabajar 3 u 8 horas. Al final nadie te exige que cumplas horarios ni días, sólo metas. Mientras visitemos a las 45 familias asignadas está todo bien. Y no pagan mal ...

c) Así como no hay horarios ni días, tampoco hay ropa formal. Te vistes como quieres y nadie te critica ... me cargan los uniformes y las imposiciones, por lo tanto estoy feliz. Lo mejor es que este trabajo me permite hacer otras cosas, como las entrevistas para la consultora de Stgo (y de paso ganar más plata)

d) Las visitas a terreno son tan relajadas y las familias son tan buena onda, que ya nos han regalado vasos de bebida (cuando andas horas y horas recorriendo casas, un vaso de lo que sea se agradece), helados de leche y pedazos de torta de frutilla. Las personas más pobres son las que más comparten lo poco y nada que tienen ... no como esas viejas cuicas que te invitan a tomar once y tienen todo medido y justo con una porción por persona.

e) Me encantan las guaguas, niños chicos y animales y en la segunda visita ya andaba tomando en brazos a guaguas risueñas, niños inquietos, perros, gatos y conejos. Si estuviera encerrada en una oficina o trabajara con otro tipo de gente eso sería imposible. A veces hasta se me olvida que ando trabajando.

2. Anécdotas de celulares

Hace casi 2 meses tengo celular nuevo. El anterior era tan antiguo que ya no lo venden (me duró 3 años y todavía estaba bueno). Al parecer todavía no me acostumbro mucho al nuevo teléfono, porque ya me han pasado 2 cosas:

a) El martes pasado iba caminando por Viña, camino a la reunión semanal de la pega, y comienzo a escuchar un celular con el ringtone de "Even Flow". Lo primero que pensé fue "Oh, que buena, alguien tiene un celular que suena igual al mío" ... más pava yo!!! era mi celular el que estaba sonando dentro de mi bolso, y no me había dado cuenta!!! Menos mal que alcancé a contestar, pero hay que ser "terrible´polla" (como diría el "terrible´ jefe") pa que te pase eso, jajaja. Es el colmo personalizar el celular y gastar $1.300 en un ringtone polifónico pa después no darte cuenta que es a ti que te están llamando por teléfono!!!

b) El viernes de la semana pasada tuve mi primera entrevista con un médico, para el estudio de la consultora de Stgo. Andaba con mi bolso nuevo, y empiezo a buscar mi celu en el bolsillo chico de atrás, mientras esperaba que el doctor me atendiera. No encontraba el teléfono y me empezó a dar la desesperación, básicamente porque aún no respaldo varios de los números nuevos (que son los más importantes) y porque me lo regaló mi pololo y todavía lo está pagando. Por las fotos y esas cosas no me urgí, porque las tengo respaldadas, y no había ninguna comprometedora. Hasta busqué debajo de los asientos o pensé que se me había caído en el colectivo, camino a la consulta, debido a mi manía de mandar mensajes de texto en cantidades industriales mientras ando en micro o colectivo (es que me aburro y el resto del día no tengo tiempo).

Ya fue tanto que se me ocurrió preguntarle a la señora que estaba sentada al lado mío si tenía saldo en su celu para llamarme a mí misma. Por último si alguien lo había encontrado, ojalá fuera buena onda, amable o buen samaritano y me lo devolviera. Estaba en eso y me doy cuenta que el bolsillo chico de mi cartera estaba roto, pero sólo el forro, así que el teléfono estaba entre éste y el exterior de la cartera. Después del susto quedé toda tiritona de la sola idea de haber perdido el famoso aparato. Obviamente lo primero que hice cuando llegué a mi casa fue coser (ultrarreforzadamente) el mentado forro del bolsillo.

3. Que es chico el mundo!!!

Hoy descubrí 2 hechos que me confirman este "disho popularsh":

a) Me enteré que mi compañera de trabajo, mi dupla agrónoma, es amiga desde chica de una prima de mi pololo. Incluso ambas estuvimos en su baby shower este verano. Pero no me acordaba de su cara, y ella tampoco de la mía. Otra cosa que nos pasa es que casi todos los fines de semana carreteamos cerca una de la otra, o en el mismo local, pero nunca nos encontramos o nos vemos.

b) Mañana tengo una entrevista con un cardiólogo de una clínica privada. Lo divertido es que este médico fue "amigo con cover" de una muy amiga mía, hace años atrás. Que conste que yo no elegí la clínica o la especialidad ... fue pura coincidencia!!!

domingo, 21 de octubre de 2007

Locuras por amor

Si hay algo que tengo claro en la vida, es que jamás iría a uno de esos programas mamones como "Pasiones" u otros, donde las personas van a exponer (para Chile y el mundo) sus romances, engaños, historias turbias y ranciedades varias.

Si me mando una cagá nunca iría a la televisión a mostrar mis "locuras por amor" para que me perdonen. Como si no bastara con que tu pareja se enteró que te metiste con otro/a, ¿más encima tienes que publicarlo para todo el que vea el programa? (más los que sepan por comentarios). ¿Eso no será "autofunarse" bastante, digo yo?

Si alguien pasaría o pasó por esta experiencia, cree que es necesaria o ve el programa y se conmueve con las historias, le diré que respeto su opinión y sus gustos, aunque no los comparto. Prefiero reírme con las rarezas piturrientas y pocilgosas del Diario de Eva, programa que tampoco veo, pero me hizo reír por lo menos el otro día que estaba Sergito Freire de jurado en un "concurso de talentos" (Gracias Coté por avisarme).

Aunque parezca insensible con mis palabras, yo también he estado enamorada (y creo que lo estoy ahora) y he hecho algunas cosas que jamás pensé que haría, simplemente "por amor" o enamoramiento. Esos momentos en que tus hormonas, emociones y reacciones fisiológicas superan a tu racionalidad.

Quizás he hecho más cosas de las que recuerdo, quizás mi inconsciente bloqueó algunas imágenes por salud mental, pero si tuviera que hacer un recuento rápido, puedo evocar 2 hechos concretos:

1. Corría el año 2004, en ese tiempo yo pololeaba con un compañero de curso que era el delegado de deportes de la carrera. Obviamente yo lo acompañaba pa todas partes, como los campeonatos de fútbol, vóleibol, básquetbol y todo eso. Un día, había un partido de baby fútbol femenino. Hasta ahí todo bien, pero llegamos al gimnasio y faltaba una integrante pa conformar el equipo, de lo contrario la carrera perdía el partido por no presentarse.

A él no se le ocurrió nada mejor que pedirme (más bien suplicarme) que jugara, aduciendo una serie de argumentos como el honor, el compromiso, el poner la cara por la Escuela, aperrar por él y otras cosas más. Alguien podrá decir (especialmente los hombres) que jugar baby fútbol no tiene ninguna complicación. Pero debo explicar que yo jamás he practicado algún deporte, además de "rayuela corta" y "lucha libre en el ring de 4 perillas". Con suerte he hecho aeróbica y baile entretenido en cierta etapa de mi vida, sólo por recomendación médica (para fortalecer los huesos, según el traumatólogo) y por autocuidado físico y psicológico (terapia entiestrés porque liberas endorfinas), pero pa los deportes con balón soy más que negada, por mi descoordinación motora crónica y todo eso. Hasta estuve eximida de Educación Física en 3º y 4º Medio.

Y al lindo no se le ocurre nada mejor que ponerme en la defensa (además de delegado era el D.T). Yo rezaba (algo que casi nunca hago) para que llegara otra mina de la carrera y me librara del suplicio, pero pasaban los minutos y no me quedó otra que inscribirme como parte del equipo y jugar (o intentarlo). Estaba tan nerviosa que ni siquiera recuerdo contra que carrera jugamos. El pobre árbitro debe haber estado chato porque me tenía que explicar como tirar los corner, los tiros libres y hasta los pases (yo cacho que pensó que yo había llegado a la U por "admisión especial" o por algún "proyecto de integración" ... ¿cómo tan weona la mina?). Porque debo reconocer que es muy distinto ver los partidos de la U (grande el Bulla!!!) o de los Mundiales, que estar ahí en la cancha. Por lo menos ganamos, pero jamás he vuelto a pisar un gimnasio y/o cancha de fútbol y menos volví a pololear con un delegado de deportes ni un deportista.

2. La otra locura por amor se remonta a estos 2 últimos años. He llegado al punto de viajar 2 horas de ida y 2 horas de vuelta sólo para estar 2 horas en Santiago, "comiendo" ... y almorzando también, con mi actual pololo. Todo porque él trabaja allá y una semana me aburrí de verlo sólo los sábados.

Esa vez tuve que hacer el tremendo operativo de coordinación, porque a mi mamá poco le falta para hacerme un seguimiento con GPS para saber donde estoy. Así que conté con la complicidad de mi compañero de tesis pa desaparecer de mi casa desde las 12:00 hasta las 19:00 hrs.

Si eso ya es como mucho, varias veces hice la gracia de viajar en la noche a Santiago y volverme a la mañana siguiente, aprovechando que mi mamá andaba en el Sur visitando a mi abuela. Llegaba como a las 21 hrs. allá, salíamos con mi pololo a recorrer locales varios de Bellavista y otros sectores céntricos (conocí el Liguria y la Fuente Alemana, entre otros), dormíamos escasas horas y me venía, cagada de sueño, con caña y con menos plata, pero feliz.

El año pasado no era tanto sacrificio porque pagaba pasaje estudiante, pero este año estuve 7 meses sin pega y con cada vez menos "dinerrro". Lo peor eran los rollos culposos que pasaban por mi cabeza. Mi pobre madre juraba de guata que yo estaba cuidando el departamento, acostándome temprano y durmiendo con la gata. Afortunadamente nunca fui testigo o protagonista de un accidente u otro hecho noticioso durante el viaje o la jornada de carrete, porque ahí si que me hubiera funado. Tampoco pasó nada en este pobre depto abandonado, y menos mal que la gata no habla, porque me habría denunciado por negligencia, o de puro sapa o envidiosa no más.

Definitivamente he hecho esto y lo haría sólo él. Debo reconocer que esas escapadas han valido la pena absolutamente, porque me permitieron conocer su mundo capitalino antes de mi estadía legal durante agosto.

Aunque yo creo que la mayor locura por amor es estar a punto de cumplir 2 años de pololeo con él, después de tantos años interrumpidos, con términos, reconciliaciones y períodos de prueba. La primera vez sólo faltaban 4 días pa cumplir 2 años y a mí no se me ocurrió nada mejor que terminar la relación. Hasta ahora no tengo motivos (y espero que él tampoco) pa dejar todo hasta acá. Nos costó años de madurez y caídas varias, con sus respectivos aprendizajes, así que no desperdiciaría esta relación por nada del mundo.

Más ahora que me ha dado un nuevo motivo para admirarlo y amarlo aún más. Se supone que uno siempre busca lo que le falta en su pareja, y yo tengo cero capacidad de reacción en momentos inesperados y complicados (en buen shileno, no sirvo "pa sacarme los pillos") lo que a él, definitivamente, le sobra.

Para explicar lo anterior, es necesario que cuente que ayer fui a su casa (la de sus papás en realidad) porque íbamos a estar solos. Obviamente nos juntamos a hacer lo que haría cualquier pareja de pololos que no se ve durante toda la semana y aún mantiene la atracción física, o más bien ha aumentado su nivel de candela, lascivia y lujuria con los años. Resulta que después de "dar rienda suelta a nuestros bajos instintos", nos pusimos a tomar helado y a conversar, así de lo más relajados, respecto a nuestro aniversario y los hechos notables de estos 2 años de relación.

Estábamos re bien, rememorando y evocando nuestras efemérides, metidos en la cama "como Dios nos echó al mundo", "en pelotas" o "en bolas" (en el caso de él) o "en gomas" (en mi caso), cuando sentimos abrir la puerta del depto. ... habían llegado sus papás y a nosotros se nos había pasado la hora y olvidado que llegarían temprano.

Gran culpa de eso la tienen las idas a los moteles, porque ahí te avisan que te tienes que ir, o en el peor de los casos, programas la alarma del celular. Pero en su casa nadie nos avisó que nos teníamos que vestir, nadie nos dijo que podíamos conversar, pero vestidos, porque uno no anda por la vida sin ropa, menos adentro de una cama y sin casarse.

Cuando sentí el ruido de abertura de puerta y las voces de sus papás no atiné a nada, sólo exclamé "conchetumadre...", con cara de estupor, y me tapé con la sábana (como si no fueran a cachar que estábamos en plena conversa post sexo). Pero él (más avispado que nunca) atinó a cerrar rápidamente la puerta, vestirse en un micro segundo y ordenarme que hiciera lo mismo (si no me lo dice aún estaría en "estado de shop", con parálisis corporal).

Su mamá intentó abrir la puerta y él le dijo que estaba ocupado. A los minutos aparecimos ambos, con cara de normalidad y ahí quedó el tema. ¿Habrán cachado algo? No tengo idea y poco me importa en todo caso ... tendrían que ser muy ingenuos pa pensar que en 9 años de conocernos jamás ha pasado nada, incluso hemos dormido juntos cuando me quedó allá y saben que dormíamos juntos en Santiago, pero igual me habría dado vergüenza que me vieran mis suegros o les molestara lo care´raja que somos pa ocuparles el depto. para hacer nuestras "cochinadas".

Mi mamá ha estado a punto de pillarme un par de veces acá en la casa y siempre me he salvado gracias a mi pareja. Sin embargo, esas historias dan para otra publicación ...

miércoles, 17 de octubre de 2007

Las "amiguis"

Siempre me he jactado de ser una mina atípica, o de no encajar mucho en el perfil o estereotipo esperado de una mujer, pero hay una persona que ha logrado sacarme de mis esquemas típicos y he terminado haciendo o pensando cosas que antes creía imposibles en mí.

Dicen que no se valora a las personas o a las cosas hasta que las pierdes, pero yo no esperaré que se me pase la vida por el lado. Así que esta publicación es una especie de homenaje a mi amiga Coté, ya que gracias a ella:

1. Nos hemos juntado en un lugar que antes me cargaba: el mall. No es que ahora adore ese templo del consumismo y la comida rápida, pero ahora lo soporto y ya no me dan los ataques de claustrofobia. Aunque aún no entiendo como es posible que la gente pase horas y horas de su tiempo libre metida ahí dentro, y pueda satisfacer todas sus necesidades (comer, comprar de todo, jugar, ver películas, pasear, etc.). Lo peor son esos padres desnaturalizados que van con los hijos, en vez de ir a la playa, al parque, al Jardín Botánico, a los juegos de las plazas, o a caminar por la ciudad.

2. He tomado cafecitos de más de una luca. Antes sólo gastaba eso por una chela o un combinado (con cueva).

3. Ya no odio el típico vitrineo. Hasta disfruto mirar ropa, zapatos o bolsos que jamás me voy a comprar. Incluso me sorprende que a veces nuestros gustos coinciden, y eso que ella es toda "fashion - glamour".

4. Nos hemos prometido que apenas ella tenga pega y plata nos vamos a comprar de esas nuevas cremas bronceadoras. Yo que tanto tiempo cultivé mi look "Miss hawaian closet" o "bronceado de chupódromo" bordeando lo gótico, gracias a mis no - idas a la playa y mi bloqueador factor 50.

5. Me produzco cada vez que nos juntamos. Onda hasta la ropa interior me combina con la polera y el polerón, y los pantalones me combinan con los zapatos y la cartera. Hasta casi andamos con la misma chaqueta. Me miro al espejo y me desconozco. Yo que era toda "hippie - punk - trash - grunge", ahora paso piola como maniquí de Almacenes París. Aunque a mí no me da los mismos resultados, porque a ella la jotean todos; desde el "longi" que atiende en el bar hasta el vendedor de celulares, pasando por los clientes del chupódromo y el tipo que nos ofrece llevarnos en su auto hasta no sé donde.

6. Odiamos a la misma mina. Ella porque joteó a su pololo descaradamente (es decir, por caliente) y yo porque maltrataba psicológicamente a uno de mis mejores amigos (es decir, por bruja). Aunque somos tan buenas que jamás le haríamos un maleficio, pero hay que reconocer que ella es "mala mujer" jajaja.

7. Hablamos de hombres y nuestros gustos tan diversos. Yo que me estaba cuestionando la existencia porque me gusta Sergio Freire (un negrullito como usted o como yo) y ella me sale con que le atrae el "Kalule Meléndez" ... es que nadie puede poh!!!

Nada más te diré ... gracias Coté por inspirar varias de estas publicaciones y por sobredimensionar mi talento narrativo ... Eso de que debería postular al Club de la Comedia, ¿no será mucho?